Mi cumpleaños termina con su coño apretado
La noche de su cumpleaños la hijastra lo esperó en el jardín trasero con un vestido blanco tan corto que se le veía el culo cada vez que se agachaba a regar las plantas. Él no pudo resistirse cuando la vio mordisqueando el labio inferior mientras se acariciaba las tetas pequeñas, así que se acercó por detrás sin decir ni pío y le levantó la falda de un tirón para hundir la cara entre sus nalgas depiladas. La hijastra soltó un gemido ahogado cuando sintió su lengua caliente lamerle el coño mojado de arriba abajo, metiéndosela hasta el fondo antes de pasarla por el clítoris hinchado. Él le ordenó que se agachara contra la mesa del patio, le bajó las bragas de encaje y le clavó la polla dura sin avisar, empotrándola con fuerza mientras ella gritaba de placer y le arañaba la madera con las uñas. La hijastra no paraba de mover el culo contra su verga, pidiendo más embestidas profundas que le hacían vibrar las tetas al ritmo de sus penetraciones brutales. Él le tapó la boca con la mano para ahogar sus gemidos mientras le metía los dedos en la boca para que se los chupara hasta dejarlos limpios, sintiendo cómo su saliva le resbalaba por la muñeca. Cuando ella se corrió por primera vez, su coño se contrajo tanto que casi lo sacó de quicio, pero él no aflojó las embestidas, al contrario, le agarró las caderas con más fuerza y le metió la polla hasta la garganta. La hijastra no pudo aguantar más y se dejó llevar por un orgasmo que le dejó las piernas temblorosas, mojando el suelo de cemento con sus jugos mientras él se corría dentro sin condón, llenándola de leche espesa que le goteaba por los muslos. Antes de que terminara la noche, él le hizo un segundo round contra la pared de la casa, esta vez dejándola con el vestido manchado de sudor y la polla dolorida de tanto follar sin parar.