Home Sexys Madrastra ardiente follada en el sofá del salón

Madrastra ardiente follada en el sofá del salón

5:43 1080P 4 Sexys
coño empapadogemidos intensosculo prietopolla enormemadrastra calientefollada salvajesofá del salónsemen espesocuerpos sudorososplacer prohibido
Estúdio Porno_storytime

Llevaba días esperando este momento, mordisqueándose el labio cada vez que él pasaba cerca con el torso desnudo, esos abdominales marcados que se le dibujaban como un mapa bajo la piel. La primera vez que sus manos se rozaron en la cocina, ella soltó un suspiro que olía a vino barato y a deseo prohibido, mientras sus dedos se enredaban en el cinturón de sus jeans ajustados. Él no necesitó más que un empujón suave contra la pared para que ella se dejara caer de rodillas, desabrochándole el pantalón con dedos temblorosos y sacando esa verga gruesa y palpitante que le quemaba la garganta al primer lametazo. El salón olía a sudor viejo y a perfume barato de farmacia, pero a ella le entró tal calentura que hasta los cojines del sofá se le antojaron una superficie perfecta para que él la empotrara contra el respaldo. Con un tirón seco le arrancó la tanga de encaje negro, dejando al descubierto ese coño rosado y empapado que ya goteaba por las piernas, y al sentir la polla dura hundiéndosele hasta el fondo, soltó un gemido ronco que le sacudió el pecho entero. Él la agarraba de las caderas con fuerza de bestia, clavándole los dedos en la carne del culo mientras la embestía sin piedad, haciendo que cada empujón le hiciera botar los pechos enormes y naturales que se le movían como gelatina bajo el top ajustado. La madrastras gemía como una puta en celo, con la boca llena de babas y los muslos temblando, mientras él le escupía en el culo antes de clavársela hasta el fondo una y otra vez, sintiendo cómo su coño se contraía cada vez que la punta de la polla le rozaba ese punto que la volvía loca. Cuando él le ordenó que se pusiera a cuatro patas sobre el sofá, ella lo hizo sin chistar, arqueando la espalda para ofrecerle ese culo prieto y redondo que tanto le gustaba martillar, y al sentirlo entrar de nuevo, esta vez por detrás, la cabeza le dio vueltas hasta que las paredes del salón se desdibujaron en un remolino de gemidos ahogados y carne chocando contra carne. El clímax llegó como un tren descontrolado: ella se corrió gritando su nombre, empapándole los huevos de jugos calientes mientras él le descargaba dentro con un gruñido animal, llenándole el coño de leche espesa que le resbalaba por los muslos mientras ambos caían jadeando sobre los cojines manchados de sudor.

Vídeos Relacionados
Comentários
Deixe seu comentário sobre "Madrastra ardiente follada en el sofá del salón"
Seja o primeiro a comentar!
 

📚 Adicionar à Playlist