Lucky Ferrer me usa como su muñeca sumisa con medias y culito apretado
—'Así, mi pequeña, así...'— me susurra Lucky Ferrer mientras me coloca de rodillas con las medias hasta los muslos, el culo al aire y las bragas bajadas hasta los tobillos. No sabía que me gustaría tanto que me tratara como su juguete personal, pero cuando me agarra de las caderas y me empotra contra su polla dura, todo mi cuerpo tiembla. Al principio solo era un juego de roles, pero cuando sentí cómo me llenaba hasta las pelotas, algo cambió: sus gemidos eran más profundos, sus embestidas más salvajes, como si hubiera descubierto que mi coño mojado era más estrecho de lo que imaginaba. —'No te corras todavía, puta'— me ordena, pero yo ya no puedo controlar los espasmos cuando me chupa los pezones y me clava los dedos en la espalda. En más de 12 minutos de escena, me hace gemir como nunca, alternando entre embestidas brutales y caricias que me vuelven loca. Cuando por fin me deja correrme, es con su verga enterrada hasta el cuello del útero, y yo gritando su nombre mientras me llena de leche caliente. Lo más inesperado fue ver cómo se excitaba más cuando le mordí el cuello, como si eso lo volviera más animal. Al terminar, mi coño sigue latiendo y hay un charco de mi flujo mezclado con su leche en el suelo.