Lilian se entrega a dos pollones en un gangbang arriesgado
“Cállate o nos van a escuchar”, susurré mientras Dillon me mordía el cuello, pero no podía evitar gemir cada vez que George me empotraba por detrás. Llevaba semanas planeando este encuentro, imaginando cómo sería tener a dos hombres a la vez, pero nunca pensé que sería tan intenso. La oficina estaba vacía, pero cualquier ruido fuerte podía alertar a los de recepción. Me arrodillé frente a Dillon, chupando su verga con desesperación mientras George me penetraba por el culo, sintiendo cómo sus pelotas chocaban contra mi coño mojado. Cada embestida era un riesgo, cada gemido un peligro, pero no podía parar. Me corrí en la boca de Dillon, tragándome su leche mientras George me llenaba el culo con su corrida. “¿Y ahora qué, puta?”, me preguntó con una sonrisa mientras me limpiaba la boca con los dedos.