La tetona sube y baja en la polla monstruosa de Damion
—'¿Segura que puedes aguantar?'— le dije mientras me agarraba el pene a punto de estallar. Llevaba días provocándome, mandándome fotos de sus tetas naturales rebotando en ese body ajustado, rozándose contra mi cuerpo cuando pasábamos en el pasillo. Hasta que ya no pude más. La tiré al sofá y le arranqué el short para meterle el consolador primero, viendo cómo su coño se abría con cada embestida. Pero ella quería más, así que me monté encima y le metí la polla entera de golpe, sintiendo sus gritos ahogados en mi hombro. La puta gemía como loca, con las tetas saltando y el culo apretado contra mis muslos. Le di vuelta, le abrí las nalgas y le entré por atrás, sintiendo cómo su jugo me resbalaba hasta las pelotas. La acuñé como una perra, agarrándole las caderas para clavársela hasta hacerle tocar el cuello del útero. Ella lloriqueaba pidiendo que no parara, pero yo sabía que estaba al borde. Le metí los dedos en el clítor y empezó a temblar, corriéndose tan fuerte que casi me ahogo. Ahora, mientras se limpia el semen de la tripa, piensa en qué más le haré la próxima vez.