La putita trans que volvió locos a los novios en la despedida
Zariah llegó con ese cuerpazo tatuado, esos labios carnosos pintados de rojo y una sonrisa que le sacó el aire a cualquiera, pero lo que nadie esperaba era verla con esa polla gruesa y dura como una piedra que se le marcaba bajo el vestido ajustado. Gray no pudo resistirse y le agarró el culo prieto mientras la empujaba contra la pared del baño de la fiesta, sintiendo cómo los temblores le recorrían el cuerpo al rozar su verga contra el coño empapado de Zariah. Ella gimió fuerte cuando le metió los dedos entre las piernas, sintiendo cómo el líquido caliente le mojaba los dedos al hundirlos dentro de esa raja que ardía en deseo. Gray no aguantó más y le bajó el vestido de un tirón, dejando al descubierto esos pechos firmes con los pezones duros que pedían a gritos ser lamidos. Zariah, sin pensarlo dos veces, se arrodilló frente a él y le agarró la verga con las dos manos, lamiendo la punta con la lengua antes de metérsela toda en la boca hasta ahogarse con su grosor. Gray echó la cabeza hacia atrás y soltó un gemido ronco mientras ella le hacía una garganta profunda que le hacía vibrar las bolas. Entre gemidos y jadeos, Zariah se subió sobre Gray, empalándose en su verga mientras sus tetas rebotaban al ritmo de cada embestida, y él no pudo evitar agarrarle los pelos para empotrarla más fuerte. La fiesta se convirtió en un escándalo de cuerpos sudorosos, risas ahogadas entre gritos de placer y el sonido de carne chocando contra carne, hasta que Zariah se corrió a chorros sobre la verga de Gray, dejando su coño bien mojado y temblando de gusto. Él no tardó en seguirla, llenándole el coño de leche espesa mientras le mordisqueaba el hombro para no gritar como un animal en celo. Cuando terminaron, los tres quedaron tirados en el suelo, jadeantes y satisfechos, con las prendas esparcidas por todas partes y el olor a sexo flotando en el aire. Zariah se rio mientras se limpiaba los restos de corrida de la boca y Gray no pudo evitar sonreírle, sabiendo que esa despedida de soltera se había convertido en la mejor de sus vidas.