La ladrona Bianca Bangs se deja empotrar por su hermanastro Jack Vegas
Te la encuentras robando en la tienda, con las tetas apretadas contra el mostrador y el coño ya mojado de solo pensar en lo que viene. La agarras del brazo y sientes cómo se le acelera el pulso, pero en vez de gritar, te mira con esa sonrisa de puta que sabe que la vas a coger. Le arrancas el pantalón de una vez, dejando al aire su culo redondo y ese chocho rosado que brilla de lo húmedo. Le metes los dedos hasta que gime, y cuando te baja la bragueta con las manos temblorosas, te la chupa como si te odiara, mordiendo el glande cada vez que te clava los ojos. La empujas contra el mostrador, le abres las nalgas y le metes la polla de una estocada, sintiendo cómo su coño se ajusta a cada centímetro. Le das tan fuerte que los senos le rebotan y el culo se pone rojo, mientras ella te araña la espalda y te suplica que no pares. Le llenas el chocho hasta que le chorrea por los muslos, y cuando te corres, le agarras el pelo y le obligas a tragar cada gota. Te la follas así, como a una ladrona que merece su castigo, hasta que las caderas chocan y ella grita tu nombre entre dientes.