Chupa mi coño como si fuera tu última comida, Blackhood
La habitación olía a aceite de masaje y sudor fresco, las luces tenues dibujaban sombras en la piel de SexyVee mientras se estiraba sobre la camilla, desafiándome con una sonrisa. '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?', me susurró, y antes de que pudiera responder, ya tenía sus muslos abiertos, el coño brillante de excitación, invitándome a probarla. Te voy a contar cómo Blackhood, ese cabrón con manos de dios, se arrodilló entre sus piernas y empezó a lamerla como si le fuera la vida en ello, sin dejar ni un centímetro de su piel sin probar. Ella arqueó la espalda, sus gemidos llenando el aire mientras él hundía la lengua en su raja, chupando el clítoris con una presión que la hizo temblar. 'No te detengas, no te atrevas a parar', le ordenó, y él obedeció, metiendo dos dedos dentro de su coño mojado mientras su boca trabajaba sin descanso. En más de 10 minutos de escena, la masa de sus nalgas negras brillaba bajo el aceite, sus caderas moviéndose al ritmo de cada lamida, cada mordisco suave que él le daba. SexyVee se retorcía, sus uñas marcando la piel de Blackhood, pero él no cedía, sabía que si la hacía correrse así, ganaría el juego. Y cuando por fin explotó, gritando su nombre, él se levantó con una sonrisa de triunfo, sabiendo que había ganado la apuesta. Pero lo que no esperaba era verla recuperarse en segundos, mirándolo con fuego en los ojos, lista para la revancha. ¿Te gustaría estar en su lugar?