Chica francesa en medias se deja follar con fuerza
La francesita no pudo resistirse cuando él le agarró las medias de red por el culo y la empujó contra la pared del pasillo. Se le escapó un gemido agudo cuando le metió los dedos por el tanga empapado y le susurró al oído que le iba a destrozar el coño a polvos. Ella, sumisa y con los muslos temblorosos, se quitó el sostén negro y dejó caer la minifalda a sus pies, mostrando las bragas diminutas que olían a sexo y sudor. Él le arrancó el tanga de un tirón y la embistió sin piedad desde atrás, sintiendo cómo el coño le abrazaba la verga como un guante caliente mientras ella gritaba con cada empujón. Los pliegues de su culo apretado se movían al ritmo de las embestidas brutales, y el sonido húmedo de la carne chocando llenaba la habitación junto con los jadeos entrecortados de ella. Le dio una palmada en el culo que dejó marca roja y le ordenó que se tragara su leche mientras le agarraba el pelo para metérsela hasta la garganta sin aviso. Cuando eyaculó dentro de su boca, ella tragó cada gota sin perder detalle, incluso cuando él le escupió en la cara y le ordenó que se limpiara con las bragas robadas. La francesa, con las medias rotas y la polla aún goteando, se dejó caer al suelo jadeando, con las piernas abiertas mostrando los restos de un orgasmo salvaje y la ropa interior convertida en trapo.