Amiga serena hill se deja follar duro por ethan
Serena Hill llegó con ese cuerpazo de curvas imposibles y ese culo que pide a gritos que la empotren sin piedad, mientras Ethan no podía quitarle los ojos de encima desde que la vio enfundada en ese vestido ajustado que le marcaba hasta el último centímetro de sus tetas enormes. Él sabía que su amiga era una puta caliente que necesitaba que le metieran la polla hasta el fondo, así que no perdió tiempo y la agarró por la cintura con esas manos grandes que le apretaron la carne temblorosa de sus nalgas redondas. Serena gimió fuerte cuando él le levantó el vestido y le bajó el tanga de encaje, dejando al descubierto un coño empapado que ya olía a sexo desesperado, con los labios hinchados y brillantes de sus jugos. Ethan no pudo resistirse más, sacó su verga gruesa y palpitante, la puso contra esa entrada húmeda y sin avisar le clavó hasta las pelotas en un solo movimiento que la hizo chillar como una perra en celo. Las embestidas comenzaron brutales, su culo chocando contra las caderas de ella con un sonido húmedo que se mezclaba con los gemidos ahogados de Serena, que no paraba de suplicar por más mientras se agarraba a la mesa de la cocina con uñas que se le ponían blancas de la fuerza. Ethan le agarraba las tetas enormes y se las apretaba como si fueran dos pelotas de goma, mientras su polla entraba y salía a toda velocidad, cada vez más profunda, hasta que los jugos de ella le resbalaban por los muslos y le dejaban marcas pegajosas en la piel. Ella se corrió primero, con un espasmo que le arqueó la espalda y le hizo soltar un grito ronco mientras sus paredes vaginales se apretaban alrededor de su verga como un tornillo, ordeñándolo sin piedad hasta que él no pudo aguantar más y se vació dentro de ella con una corrida espesa y caliente que le llenó el coño hasta rebosar. Los dos quedaron jadeando, con el cuerpo sudado pegado y los alientos entrecortados, mientras Ethan seguía moviendo las caderas aunque ya no tenía fuerzas, como si no quisiera salir de ese coño que lo tenía atrapado como una trampa perfecta.