Rubia en playa búlgara se deja empotrar sin pudor
La rubia más cachonda de la playa búlgara no podía esperar ni un segundo más cuando la vio llegar con ese bikini que se le pegaba al cuerpo como una segunda piel, mostrando unos pechos naturales que botaban con cada paso y un culito redondo que pedía a gritos que le metieran los dedos. No hubo ni un saludo, solo un gemido ronco cuando le arrancó el top de un tirón y le chupó los pezones duros como piedras mientras le desgarraba el tanga con los dientes. Ella se dejó hacer sin protestar, con las piernas temblorosas entre la arena mojada y el agua fría que le lamía los muslos mientras él le empotraba la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su coño se abría para recibir cada embestida brutal. La rubia gritaba como una posesa, con los ojos vidriosos y las uñas clavadas en la espalda de él, pidiendo más fuerte que le llenara el coño de leche caliente mientras el sol le quemaba la piel sudorosa. Le encantaba que la tratara como a una puta cualquiera, sin miramientos, con las manos agarrándole el culo para marcarle las nalgas mientras la follaba contra una roca donde cualquiera podía verlos, pero a ella le importaba una mierda la decencia. El agua salada le escurría por el cuerpo mientras él le lamía el coño empapado, chupándole el clítoris hinchado hasta que no pudo aguantar más y se corrió gritando su nombre, con los muslos temblorosos y la espalda arqueada como si fuera a partirse en dos. Después se dejó caer de rodillas sobre la arena, con la polla aún dura y goteando, y se la metió entera en la boca para limpiarla con la lengua, tragándose hasta la última gota de su corrida mientras le miraba con ojos de loba hambrienta. No había tiempo para descansar, porque al minuto ya estaba otra vez de pie, con las piernas abiertas y el coño goteando, lista para que él la volviera a empotrar contra la pared del chiringuito mientras los vecinos pasaban por ahí y se partían de risa sin dejar de mirarla, pero a ella solo le importaba sentir cómo le llenaba el culo de leche otra vez antes de que el sol se pusiera y la playa se quedara vacía.