Reinas del culo se empotran antes del 5 contra 2
Alice Maze y Victoria Dias llevaban horas comiéndose con la vista los culos prietos y tatuados de la otra, mordisqueándose los labios mientras se imaginaban cómo se sentirían sus dedos hundiéndose sin piedad en esos agujeros calientes y apretados. Cuando por fin se lanzaron, Victoria se tiró boca arriba sobre la cama, levantando las piernas bien abiertas para ofrecerle a Alice su coño empapado y el ano enrojecido que no tardaría en tragarse sus puños hasta el fondo. Alice, con las tetas pesadas y los pezones duros como piedras, no se hizo rogar: se arrodilló entre sus piernas, le escupió en el culo para lubricar mejor y empezó a meterle los dedos uno tras otro, estirando poco a poco ese esfínter que gemía y se contraía bajo su tacto. Victoria, con los muslos temblorosos y la boca llena de babas, no podía evitar gritar cada vez que Alice hundía más profundo, sintiendo cómo su recto se abría como un coño voraz alrededor de aquellos nudillos que le arrancaban gruñidos de placer. Entre jadeos y maldiciones, Victoria le agarró la polla a Alice con ambas manos, masajeándole las bolas mientras le chupaba los huevos hasta que la latina no pudo aguantar más y se la metió entera en la boca, ahogándose en su grosor mientras el líquido preseminal le resbalaba por la garganta. Cuando ambas quedaron al borde del colapso, Alice se subió encima de Victoria en posición de amazona, clavándole la polla hasta las entrañas con embestidas brutales que hacían saltar sus nalgas redondas como globos hinchados, mientras Victoria se masturbaba con furia, metiéndose los dedos en el coño empapado y gritando que la reventara. La escena se volvió caótica cuando DAP, ese macho de verga descomunal, entró en escena con un tarro de orina en la mano y una sonrisa pícara, obligando a Victoria a aguantarse el chorro mientras le escupía en la cara antes de vaciarle el tarro entero en la boca entre risas y gemidos. Los cuerpos se enlazaron en un remolino de carne sudada y fluidos: pollas empotrando culos, lenguas lamiendo pies sudados, tetas aplastándose contra muslos musculosos y chorros de pis caliente salpicando carnes inflamadas. Cuando Alice sintió que su coño y su culo ardían al mismo tiempo bajo las embestidas de DAP, se corrió aullando como una perra en celo, con el coño chorreando y el ano palpitando alrededor de aquella verga que la partía en dos, mientras Victoria, con los ojos inyectados en sangre, se dejaba llenar el culo de leche espesa hasta que la corrida le resbaló por las nalgas y se formó un charco baboso en el suelo.