Pornstar italiana se empalma cantando con la polla en la boca
La morena italiana ya venía con la boca bien abierta y los labios brillantes de saliva antes de que él le metiera hasta el fondo la verga gruesa y palpitante entre sus labios carnosos. Ella, con los ojos en blanco y las tetas rebotando al ritmo de las embestidas, no podía parar de gemir mientras le chupaba la punta como una desesperada, sintiendo cómo el líquido preseminal le resbalaba por la garganta mientras tarareaba la canción que sonaba de fondo. Él, agarrándole la nuca con fuerza, la empujaba cada vez más profundo hasta que ella ahogaba los sonidos en un gruñido ahogado, con la lengua enroscándose alrededor del tronco como si quisiera tragárselo entero. La polla le llegaba casi hasta la campanilla, llenándole la boca de un sabor salado y caliente que la ponía más cachonda aún, mientras los jugos de su coño le empapaban las bragas sin que pudiera evitarlo. Él le agarraba los pechos por detrás y se los apretaba contra el respaldo del sofá, embistiéndola con fuerza mientras ella movía la cabeza arriba y abajo como una loca, escupiendo chorros de babas que le resbalaban por el mentón. Los gemidos se mezclaban con la música, los chasquidos húmedos de la garganta al tragar y los golpes secos de la cadera contra sus nalgas, que ya le ardían de tanto recibir. Ella se corría una y otra vez, sintiendo cómo el semen le resbalaba por las comisuras de los labios mientras seguía canturreando entrecortada, hasta que él, con un rugido gutural, le clavó la verga hasta el útero y se descargó en su garganta con chorros espesos que le llenaron hasta el estómago. Ella se tragó cada gota sin perder ni una, jadeando y tosiendo un poco mientras se limpiaba los restos con el dorso de la mano, con los ojos brillantes y una sonrisa pícara al ver cómo se le escapaba un hilo de leche de la comisura. La cámara captó hasta el último espasmo, el último gemido ahogado y el último temblor de sus muslos antes de que ella se dejara caer contra el suelo, exhausta pero con la sonrisa de quien acaba de vivir el mejor polvo de su vida.