Bianca Meirelles se deja empotrar el culo apretado en POV
Te voy a contar cómo Tony Lee me tuvo rogando por su polla durante días, mirándome con esa sonrisa de hijo de puta cada vez que pasaba. Sabía que me moría por sentirla rompiéndome el culo, pero se hacía el desentendido, dejándome con el coño mojado y el ano latiendo de ganas. Hasta que una noche, después de semanas de tensión insoportable, me tiró contra la cama y me abrió las nalgas de una sola mano. Su verga gruesa ya estaba dura como piedra, brillando de saliva cuando la frotó contra mi agujero. '¿Así la querías, puta?', me susurró al oído mientras me penetraba de una estocada, haciendo que gritara como una loca. Cada embestida era más profunda, más brutal, hasta que sentí sus huevos chocando contra mi culo. Gemía como una perra en celo, pidiéndole que me llenara hasta las pelotas, y cuando por fin se corrió dentro de mí, el calor de su leche me hizo convulsionar de placer.