Modelo flaquita se empotra culo prieto en vivo
La flaquita de tetas pequeñas y trasero bien marcado no paraba de mover el culo frente a la cámara mientras se chupaba los dedos mirándome con cara de puta necesitada. Le dije que si quería que le metiera el dedo en el culo y se le escapó un gemido agudo que me puso la polla como un palo en menos de un segundo. Se tiró al suelo de rodillas, me agarró la verga con las dos manos y se la metió hasta la garganta sin aviso, con los ojos llorosos pero sin soltar ni un segundo. Le saqué la polla bien babosa, la puse de espaldas contra la pared y le levanté el short ajustado para dejar al descubierto ese culito prieto que tanto me volvía loco. Sin preámbulos le escupí en el agujero y con dos dedos le abrí bien el orificio para que entrara suelto, pero ella ya estaba más que mojada de saliva y ganas. Me puse de pie detrás, le agarré las caderas flaquitas y le metí la punta de la verga en el culo sin piedad, sintiendo cómo su carne se abría paso milímetro a milímetro hasta que ella misma se empaló hasta el fondo con un grito ronco. Las embestidas eran brutales, cada una le hacía mover todo el cuerpo hacia adelante y golpear contra la pared mientras sus tetas pequeñas rebotaban sin control. Ella se agarraba a todo lo que podía, con los dedos clavados en la superficie y los gemidos mezclados con palabrotas que salían a trompicones entre jadeos. Noté cómo su culo se apretaba cada vez más, como si quisiera tragársela toda, y supe que no aguantaría mucho más antes de correrse a chorros. Le metí hasta las bolas de golpe, le agarré el pelo y le tiré la cabeza hacia atrás mientras le llenaba el culo de leche caliente con cada embestida final, sintiendo cómo su cuerpo temblaba y se contraía alrededor de mi verga al correrse ella también, con el coño chorreando sobre el suelo. La dejé tirada ahí, con el culo abierto y brillo de sudor en la espalda, mientras se limpiaba el semen que le caía por los muslos con los dedos y se los chupaba sinvergüenza, pidiendo más.